¿Quién soy?

COMPROMISO VERTICAL, DESAPEGO HORIZONTAL

Pasé una vida aprendiendo a olvidar la idea de quien soy para lograr hacer contacto con una respiración pura libre del ego y a la vez disfrutar el tersoro de encontrár mi propósito 

 Cuando aprendí a aportar valor entonces encontré un lugar pleno en el mundo. En mi meditación y mi práctica espirutual busco el vacío mas agradable que puedo cultivar. Desde aquí observo, busco el silencio y descanso.  Después de recargar la pila en la meditación se que soy parte de la felicidad y capacidad de la conciencia, me dispongo a tomar acción, aumentar mi universo de responsabilidad y abrazar los días y las situaciones con entusiasmo

He sido muchas cosas, todos pasamos por etapas, con toda la pasión de la vida hemos sido parte de sistemas y desarrollado esos roles. El rol que he desarrollado mas años de mi vida ha sido miembro de familia y también en el que he aprendido mas. Ser maestro de yoga es la carrera mas larga que he experimentado y se desdobla y adapta tan organicamente que no le veo final. Casi todo lo que he vivido lo uso para compartir con los que estudian conmigo la manera en la que aprendemos de la vida.

Gracias al yoga comparto a mi visión a través de un método y con una ruta de experiencias especificas con las que puedo serles puntual en este proceso

Este recorrido, el “YOGUIS JOURNEY”,  está disponible para aquellas personas que quieren desarrollar una carrera de yoga completa, conocer este mundo así, probar diferentes roles, y ser agentes de transformación social elevando la consciencia.

 Todo el proceso de compartir que ofrezco  es una estructura académica de formación que te invita a ser parte de los profesionales en el área y/o simplemente integrar este modelo de la realidad a nuestra vida”

 

¿CÓMO NACIÓ

MARCOS JASSAN YOGA?

En 1998, estudiando en la UNAM, entendí que tener claridad en mi devoción es la clave para que mis acciones en el mundo sean íntegras y formen parte de mi experiencia de la felicidad.

Así descubrí Ashtanga Yoga y recibí Shaktipat, gracias a mi encuentro con Ana Desvignes, mi compañera de clase en la carrera de arquitectura y quien fue también mi primera maestra de Yoga. Pronto di clases en sus grupos y esta aventura empezó. Con el tiempo se desarrollaron las clases regulares, los retiros, los cursos de cocina y Ayurveda, y las certificaciones de maestros.

Más sobre la historia de Marcos Jassan

En el 2011 decidí dedicarme a dar únicamente certificaciones de maestros para poder dedicar mis horas de trabajo a personas interesadas en aprender yoga en serio, tanto para sí mismos como para servir, vamos, algo más que sudar.

Escogí trabajar con personas que disfrutan de aprender leyendo, haciendo tareas, preparándose para exámenes y dispuestas a adquirir conocimientos objetivos que les funcionen para aplicar el Yoga en todos los aspectos posibles de su vida.

Me encanta cuando las personas se inscriben a estos programas de certificación con el interés de aprender para obtener conocimiento de esta ciencia milenaria y, sobre todo, para conocerse a sí mismas. En este sentido son bienvenidas todas las personas que además de crecimiento personal, buscan la manera de encontrar el equilibrio.

Lo cierto es que el propósito de este programa de 500 horas y de todo el yoguis journey que ofrecemos en la escuela es una experiencia de transformación, diseñada para formar humanos más responsables de sí mismos y capacitados para apoyar a todos los que buscan este sagrado equilibrio en la vida.

Esta actitud de servicio es la personificación de la compasión a través del ejemplo, la comunión en la disciplina y el compromiso con el proceso del despertar de la conciencia.

Esto lo escribí teniendo 42 años. Desde siempre, la pregunta que más me ha cautivado es: ¿Cuál es el factor común que tienen todos los procesos de evolución? Y es ahora que creo haber encontrado la respuesta: EL MÉTODO. Pero, ¿qué es el método?

¿Qué es el Método?

Creo firmemente que los seres humanos tenemos en común mucho más que cuerpos similares o motivaciones básicas e instintivas parecidas. Tenemos aspiraciones que son inspiradas por la intuición y oportunidades que nos presenta el proceso natural de evolución. Estas preguntas e inspiraciones han sido contempladas por los seres humanos en todas las culturas, tiempos y espacios. Tarde o temprano y, bajo diversas perspectivas, hemos llegado a conclusiones similares. Estas experiencias son definitorias para todos nosotros como individuos y como grupos, al vernos a los ojos y hablar nuestras verdades, encontramos que somos similares hasta en nuestras diferencias más radicales.

Hace milenios que, habiendo encontrado estos factores comunes, hemos hecho anotaciones para que los que quieran saber para resolver más fácil los problemas, puedan hacerlo sin tener que pasar por tantas experiencias dolorosas de error. Estas anotaciones a veces son de orden técnico -como las matemáticas-, moral -como los mandamientos- y otras veces son ética pura -como los valores- y se nos enseñan juntas. Nos toma mucha introspección y ensayos de prueba y error definir para nosotros mismos cuál es la fórmula que nos funciona. Pero sin estos legados es muy doloroso llegar a conclusiones funcionales que provean equilibrio y armonía a nosotros mismos y a nuestros seres cercanos.

Podemos evitar el sufrimiento no manifiesto aprendiendo modelos coherentes y haciéndolos nuestros progresivamente, probándolos con disciplina y con la actitud del buscador que explora y se explora hasta lograr esa cierta certeza.

Pero los procesos son naturalmente de evolución y generan sorprendentes contradicciones, ambigüedades e incertidumbres que cuestionan los principios morales que hemos adquirido en el proceso de desarrollo en etapas anteriores, y experimentamos por ellos un enorme apego, casi devocional e incuestionable. Es aquí en donde se rigidiza este proceso de búsqueda, y nuestros aciertos del pasado ejercen una tiranía impune sobre los nuevos procesos de aprendizaje. Perdemos la habilidad de aprender y adquirir conocimiento nuevo complementario y negamos nuestras áreas de oportunidad con una aprehensión nostálgica que nos enferma, y así se pierde la coherencia de nuevo, se pierde la salud y se pierde la vida.

Toda muerte es suicidio, y la muerte es nuestro derecho de vida, lo podemos ejercer con libertad y lo gestamos en ocasiones con total autoría desde nuestra mente consciente y también desde la mente inconsciente.

Abracemos la convivencia de nuestras contradicciones conscientemente, al final nos tienen a nosotros mismos en común. No permitamos que la nostalgia sea más que una imagen bella y pasajera de tributo a aquello que nos ha traído hasta aquí. Agradecidos y desidentificados observemos fluir la compasión.

El método no es algo rígido, tampoco lo es la disciplina, sólo son fórmulas funcionales y disponibles para descubrir nuestra libertad, sabiduría y felicidad.

Con las prácticas de Yoga podemos evitar el sufrimiento no manifiesto. Ser maestro es compartir esta oportunidad con el que busca.

LA COMUNIDAD

Y SU COACH

Todos tenemos una historia, una serie de experiencias acerca de nuestro primer contacto con el Yoga, el asombro por los primeros beneficios y las anécdotas desde la práctica personal, nuestro primer retiro, nuestro maestro favorito, nuestro siguiente maestro favorito, el grupo donde nos sentimos inspirados en círculo, etcétera.

Comunidad es un termino que tiene muchos significados. Hay comunidades definidad por territorio, otras por el idioma, o por el color de la piel, comunidades corporativas o coincidencias en perspectivas políticas, algunas que giran alrededor de un líder o de una marca o tendencia de consumo,  inclusive una tendencia sexual

Desde niño alrededor de mi se hacen gurpos de amigos, de viajeros, dea activismo, de alumnos, de colaboradores y de servicio social.

Alrededor del yoga se hacen grupos aun mas potentes en donde el interes por la mayor parte es mas puntual y gira en torno a nuestro mejoramiento personal, la conciencia, la slaud, la paz mental y el bienestar social.

Los maestros son solo faros y los alumnos cada vez son mas puntuales y disfrutamos de una enorme oferta de aprendizage.

Lo que ha hecho a esta comunidad diferente y especial es que busqué replicar en otros mi habilidad nata de hacer contacto intimo e intuitivo con las personas y desarrollé una metodolgía basada en el cuerpo sutil del yoga y su modelo holistico de la realidad para poder medir a cada interesado y perfilar no solo sus areas de oportunidad disponibles si no acompañarlo a descubrir de ellas cuales y como las quiere abordar utilizando las herramientas de yoga para lograrlo de manera ordenada y progresiva.

Ver más sobre la comunidad

Es una delicia explorar el mundo; seguro conoces la anécdota del que hace pozos y después de cavar más de 100 veces una profundidad de 3 metros el maestro le indica mejor cavar 300 metros en un solo lugar para encontrar lo que buscamos. 

Agradezco la diversidad de todos los maestros y tipos de Yoga, comida y culturas a los que he estado expuesto gracias a esta curiosidad, y les deseo a todos vivir esta abundancia a su tiempo y preferencia. 

Con algunos maestros he pasado muchos años y con otros momentos fugaces o intermitentes. Con algunos el proceso sigue abierto, o sea no he terminado de aprovechar todo lo que ofrecen.

El marketing del material académico que ha desarrollado cada uno es la habilidad que tienen como maestros de definir las materias y experiencias que compartes con ellos, es lo que me ha permitido tomar todas las enseñanzas que ofrecen, o tener algunas en mi lista de pendientes y saber que sigo en ese proceso. 

Los ciclos con los maestros acaban cuando hay una sensación de haber aprendido de ellos un código o haber despertado una voz en  nuestro interior, y entonces agradecidos se cierra el ciclo.

Es hermoso cerrar ciclos en salud y, cuando es posible, en una ceremonia o círculo que permita unas palabras de agradecimiento y tal vez el intercambio de algún gesto u objeto. 

De linajes y hermandades está hecho un tejido aún más profundo, en el que tú mismo eres nieto de tus nietos y es la comunión en algo sutil lo que teje jerarquías con roles y sin ellos. Nuestra identidad infinita es lo eterno del viaje. 

Mi viaje apenas rebasa los 20 años de haber empezado a hacer Yoga y me pasa que quiero hacer disponible y ofrecer justo lo que nunca tuve. Como el que quiere ser el papá que nunca tuvo, o ser la pareja que nunca tuvo, o el maestro que nunca tuvo. 

Y si algo he aprendido es que uno no es maestro, sino que solo juega ese rol, por lo que se me ocurre que ese rol gigante lo puede desarrollar mejor una comunidad que sostenga valores comunes por la transformación, basado en conocimiento, disciplina y devoción/servicio. Porque compartir un sistema de testigos, maestros, amigos, compañeros y hermanos es un tesoro que nos sostiene mientras la curiosidad conduce nuestras exploraciones. Y así desarrollamos el proceso de ir conociendo el yoga, practicarlo, luego compartirlo y empezar a explorar cómo en algunos se convierte en una carrera profesional abundante en recursos, experiencias y libertad llena de significado. 

Así es que más bien el anhelo de ser la madre, la hermana, la maestra o la amiga, el anhelo se definió en ser parte de una esta comunidad de transformación basada en un este método. O sea, lo preferible que es ser parte de un sistema que provee este proceso en vez de sostenerlo todo solo. 

Lo vi mientras se dio y cada uno de nosotros ha tomado su lugar conforme lo recreamos juntos. Es bellísimo ser parte de la comunidad sin la presión de que todo gire en torno a una persona. Esto le quita mucha presión a todos. Aquí hay unos cuantos en servicio de todos y muchos en servicio de nadie, más que de su proceso de crecimiento.

Todo gran recorrido inicia con un paso

El momento para dar el paso llega
y cuando lo sientes y lo sabes
ya no lo puedes evitar, y dar el paso
es lo mas lijero y liberador
que hay disponible
y no hay vuelta atras

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graduados