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NUESTRA EXPRESIÓN FÍSICA DE LA UNIDAD

El término “postura” proviene del latín positura, que significa “acción, figura, situación o modo en que está puesta una persona, animal o cosa”. Esta se determina y mantiene mediante la coordinación de los diferentes músculos y el sentido del equilibrio.

La postura corporal revela tanto rasgos de la personalidad como estados emocionales. Cambios en la postura pueden llegar a estimular y generar modificaciones a nivel emocional y de autoestima.

Nuestra postura es la manera en que nos planteamos ante la vida: manifiesta nuestras prioridades, lo que ocultamos y lo que queremos mostrar a los demás. Es una manera de comunicarnos, ya que refleja nuestros sentimientos, emociones y opiniones, sin necesidad de expresarlo verbalmente.

En la estructuración de nuestra postura corporal han influido tanto las diferentes experiencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, como la forma en la que hemos respondido ante ellas. Nuestra autoestima, por su parte, se estructura a partir de las creencias, las opiniones y el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.

La postura corporal influye en la forma de pensar acerca de uno mismo. Por ejemplo, el pararse o sentarse de forma correcta es un signo de confianza en uno mismo. Por el contrario, mantenerse cierto tiempo con la espalda encorvada refleja inseguridad. Otro ejemplo muy claro puede ser una postura con el tronco curvado hacia adelante y los hombros hacia enfrente y hacia abajo, postura que refleja angustia, sobrecarga de los problemas propios y de los demás; mientras que una postura con el esternón elevado y los hombros relajados refleja entusiasmo, alegría y capacidad de acción.

Todos podemos transformar nuestra postura si tomamos conciencia de qué nos favorece y dónde queremos generar un cambio. Para esto es necesario un trabajo interno desde el cuerpo, la mente y el espíritu. La práctica de yoga es una herramienta ideal para generar cambios internos y percibirnos de forma distinta, lo cual a su vez propicia que los demás también nos puedan ver de manera diferente.

Una postura adecuada nos ayuda además a expresar emociones y realizar un trabajo interno, mismo que favorece nuestra salud y bienestar.

La práctica de yoga es una disciplina integral que nos ofrece un trabajo y un crecimiento desde distintas dimensiones.

Primero desde el cuerpo, mediante un trabajo corporal consciente que nos ayude a conectarnos con nuestras emociones. Segundo, desde la mente, modificando nuestras creencias y la manera en que nos relacionamos con ellas. En tercer lugar, Yoga es un trabajo espiritual en el que después de haber trabajado físicamente y aquietado nuestros pensamientos y emociones, logramos entrar a un estado de concentración y consciencia sobre la realidad del momento presente.

Es importante mencionar que la meditación no solamente puede tener propósitos religiosos, sino que nos ayuda a hacer una introspección que nos ayude a ver qué queremos cambiar y qué queremos conservar. Nos ayuda a tener una conexión con nosotros mismos para después buscar una conexión con algo mayor que nosotros.

¡Conquistemos la postura de la UNIDAD!

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