Consiste en la respiración libre de restricciones y es la base de la respiración inconsciente, en la cual se manifiesta el ser presente. Detiene toda actividad voluntaria, con lo cual se observa el silencio del cuerpo físico sin  esfuerzo, así como el movimiento del aire entre el interior y el exterior.

Constituye el proceso básico de la meditación. Nos ayuda a aprender a observar sin intervenir; como ocurre con los primeros pasos de un bebé: no quieres perdértelos, pero tampoco intervenir.

 

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